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Publicación2019-01-10T10:45:29-03:00
Sarcopenia en tiempos de Reclusión. Cuando una pandemia potencia a la posibilidad de otra más grave. ( PARTE 1)

Sarcopenia en tiempos de Reclusión. Cuando una pandemia potencia a la posibilidad de otra más grave. ( PARTE 1)

Octubre 2020 por Jorge Roig

Demasiado se informa casi diariamente por los diferentes medios sobre el COVID19 (CV), tanto casi como las idas y retornos sobre acciones que podrían ayudar a minimizar los riesgos de tomar contacto con el virus. Infelizmente todo parece indicar que el desconocimiento sobre el mismo es lo que más confusión ha creado en cuanto a cómo actuar debidamente frente a él. Inexcusable es el hecho de no hacerse aquello que bien se conoce y que involucra al ejercicio y las pautas nutricionales que la situación reclama. Comenzaremos acá por ver algunos aspectos de otros que se tratarán en una segunda parte del presente escrito.

Sin el ánimo ni el interés de entrar en el análisis de estos desconcertantes mensajes que en un momento aprueban y al siguiente desaprueban lo sugerido para actuar frente al CV, sí creo pertinente darle el espacio debido a lo que se ignora supinamente, esto es, el ejercicio. Quizás esa “vieja Medicina” que todavía sigue viendo al músculo como un mero órgano contráctil, aun tenga peso sobre esta mayúscula, incomprensible y costosa ignorancia. No es de extrañar, por otro lado, porque si hay poblaciones que muy poco o nada conocen de las bondades del tejido muscular y el ejercicio es justamente la de los médicos. Su abnegada tarea para tratar la enfermedad los ha marginado de la salud, donde no tienen herramientas para abordarla, desgraciadamente. Y esto no es criticable, salvo a aquellos que hacen intrusismo prescribiendo o indicando ejercitaciones en territorios que no conocen ni siquiera por su propia práctica. Sedentarios y/u obesos no faltan en este ambiente por cierto.

No se puede negar que las restricciones a toda forma de desplazamiento ha sido la dominante en las recomendaciones de las instituciones vinculadas a la salud pública, las que de alguna manera han forzado a los gobiernos a tomar medidas sobre ello. Sin dudas que tales limitaciones han restringido fuertemente no solo los traslados de las personas a sus trabajos, también a lugares abiertos y cerrados como los gimnasios para la práctica de ejercicios. Increíblemente estos últimos, verdaderos espacios de salud y bienestar, han sido bloqueados para el ingreso de la gente, al tiempo que otros han permanecido abiertos casi sin límites, como las grandes cadenas de supermercados ente otros. Curioso e intrigante al menos.

Antes de abordar de pleno en la problemática de la afectación de la masa muscular y la salud por estos “descuidos”, resulta oportuno advertir que dichas restricciones impactan negativamente sobre la salud de la población, ya que compromete al sistema inmune de las personas y con ello le quita capacidad para hacer frente a las infecciones y las complicaciones inmunológicas y cardiopulmonares de resultados más graves (Bloch W., Halle M., Steinacker J.M. Sport in times of Corona (Sport in Zeiten von Corona) Ger. J. Sports Med. 2020). Sumado a esto y tal como lo afirman Hallal y colegas, la inactividad física y la mala salud mental se encuentran entre los factores de riesgo más importantes de morbilidad por enfermedades graves (Hallal P.C., et al., Lancet Physical Activity Series Working Group Global physical activity levels: Surveillance progress, pitfalls, and prospects. Lancet. 2012). En este contexto, además, se sabe que los adultos mayores y las poblaciones con enfermedades crónicas tienen un mayor riesgo de mortalidad inducida por CV.

Para comenzar y recordarles a quienes tienen poder de decisión sobre qué es mejor hacer en estos tiempos más allá del aislamiento (merecen saberlo!!!), van seguidamente algunos conocimientos sobre la incidencia de la sarcopenia en el organismo humano. Veamos.

Perder masa muscular, y obligadamente fuerza en estas circunstancias de sarcopenia, es un fenómeno que no solo acontece por envejecimiento, también por inactividad física, por una incorrecta elección de cuál es mejor hacer en determinado momento y circunstancias, por malnutrición, etc. (Sayer AA, et al. The developmental origins of sarcopenia: from epidemiological evidence to underlying mechanisms. J Dev Orig Health Dis. 2010). Esta condición se asocia además a varias patologías, entre las que se destacan la Diabetes tipo 2 (Scott D, et al. Sarcopenia: a potential cause and consequence of type 2 diabetes in Australia’s ageing population? Med J Aust. 2016), la enfermedad cardiovascular (Bahat G, et al. Sarcopenia and the cardiometabolic syndrome: a narrative review. Eur Geriatric Med. 2016) y no menos importante por el momento en que se presenta sobre ciertas poblaciones, la fragilidad y la discapacidad motora y funcional (Xu W, et al. Sarcopenia in community-dwelling oldest old is associated with disability and poor physical function. J Nutr Health Aging. 2020). A esto se le puede agregar como un factor altamente preocupante el mayor riesgo de caídas y fracturas (Schaap LA, et al. Associations of sarcopenia definitions, and their components, with the incidence of recurrent falling and fractures: the Longitudinal Aging Study Amsterdam. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2018). En el terreno psicológico también se advierte, producto de esta discapacidad física y funcional producto de la sarcopenia, el deterioro cognitivo y la depresión (Hayashi T, et al. Association between sarcopenia and depressive mood in urban-dwelling older adults: a cross-sectional study. Geriatr Gerontol Int. 2019), todo lo cual acaba en una realidad estadística contundente, como lo es que las condiciones mencionadas conducen a un incremento de la mortalidad (Sipers WMWH, et al. Sarcopenia is related to mortality in the acutely hospitalized geriatric patient. J Nutr Health Aging. 2019).

Increíblemente, las recomendaciones gubernamentales ponen énfasis en el distanciamiento social especialmente en los adultos mayores en función a considerarse altamente vulnerables (Wu C, et al. Risk factors associated with acute respiratory distress syndrome and death in patients with coronavirus disease 2019 pneumonia in Wuhan, China. JAMA Intern Med. 2020). Esto no puede verse de otra manera que como una enorme imprudencia, no ya por las precauciones ante una población añosa frente al virus sino porque esta medida lleva a una inactividad física aun mayor en los viejos, la que se sabe puede representar el principio del fin al perderse más rápida y peligrosamente la masa muscular.

Varios estudios recientes han dado evidencia muy preocupante respecto del impacto de la falta de ejercitación muscular. Así, un trabajo de Kilroe y colegas documenta que se puede perder hasta un 1,7% del volumen muscular después de tan solo 2 días de inmovilización, viéndose pérdidas mayores después de 7 días del orden del 5,5% (Kilroe SP, Fulford J, Jackman SR, Vanl LJC, Wall BT. Temporal muscle-specific disuse atrophy during one week of leg immobilization. Med Sci Sports Exerc. 2020).

En este marco, que de saludable no tiene un párrafo, se está atacando un problema con un problema mayor, de lo cual no pueden caber dudas. Un virus acabará, tarde o temprano, por la inmunidad que logre la persona. Infelizmente la sarcopenia no tiene inmunidad, salvo la que genere el propio ejercicio debidamente prescrito.

  • 1.(Deschenes MR. Effects of aging on muscle fibre type and size. Sports Med. 2004).
  • 2.(Deschenes MR, et al. Remodeling of the neuromuscular junction precedes sarcopenia related alterations in myofibers. Exp Gerontol. 2010).
  • 3.(Brooks SK, et al. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet. 2020)
  • 4.(Ohlsson C., et al. Increased weight loading reduces body weight and body fat in obese subjects – a proof of concept randomized clinical trial. EclinicalMedicine 2020)
  • 5.(Grannell A, et al. The influence of skeletal muscle on appetite regulation. Expert Rev Endocrinol Metab. 2019)
  • 6.(del Campo Cervantes JM, et al. Effect of a resistance training program on sarcopenia and functionality of the older adults living in a nursing home. J Nutr Health Aging. 2019)
  • 7.(Liao CD, et al. Effects of protein supplementation combined with resistance exercise on body composition and physical function in older adults: a systematic review and meta-analysis. Am J Clin Nutr. 2017)
  • 8.(Chilibeck PD, et al. Effect of creatine supplementation during resistance training on lean tissue mass and muscular strength in older adults: a meta-analysis. Open Access J Sports Med. 2017).
  • 9.(Traylor DA, et al. Perspective: protein requirements and optimal intakes in aging: are we ready to recommend more than the recommended daily allowance? Adv Nutr. 2018)
  • 10.(Loenneke JP, et al. Per meal dose and frequency of protein consumption is associated with lean mass and muscle performance. Clin Nutr. 2016).
  • 11.(Goethals L, Barth N, Guyot J, Hupin D, Celarier T, Bongue B. Impact of home quarantine on physical activity among older adults living at home during the COVID-19 pandemic: qualitative interview study. JMIR Aging. 2020)
  • 12.(Westerterp-Plantenga MS, et al. Dietary protein, weight loss, and weight maintenance. Annu Rev Nutr. 2009).