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Publicación2019-01-10T10:45:29-03:00
Masa muscular en la niñez y adolescencia. Cuando la desactualización profesional es un dispositivo que enferma

Masa muscular en la niñez y adolescencia. Cuando la desactualización profesional es un dispositivo que enferma

Abril 2022 por Jorge Roig

Que el tema del crecimiento de la masa muscular y el entrenamiento de la fuerza en las edades pediátricas es controversial no es nuevo. Instalado por diferentes profesionales hace décadas entre los padres, ellos se han encargado de fomentar el destierro de la atención del tejido muscular por tal tipo de ejercitación argumentando, la mayoría de las veces, cosas no demostradas. Entre otras sinrazones, se escucha decir que lesiona los cartílagos de crecimiento, genera patologías en el aparato articular y ligamentario, daña la columna vertebral y hasta que propende al enanismo al cerrar tempranamente los discos epifisarios!!!

De todo lo dicho sobre los riesgos y posibles daños del entrenar debidamente la fuerza en lxs niñxs no hay una sola evidencia, pero se insiste en alejar a quienes transitan las edades tempranas de la vida de dichas ejercitaciones basados en creencias, no en la ciencia. Infelizmente, si indicar que no se practique esa modalidad de ejercitaciones es equivocado, que se les haga caso a profesionales que jamás estudiaron al respecto sin dudas que además es aun más riesgoso, porque ellos generalmente desconocen los numerosos beneficios de la atención temprana de dicha capacidad madre, la fuerza, sobre la que se apoyan todas las demás. Incluso es sobre la que se sustenta, en buena medida, nuestra salud orgánica.

Uno de los más importantes problemas que se ha apreciado hace ya prácticamente 4 décadas, es el deterioro de la masa muscular con el envejecimiento, proceso que acaba en un volumen patológico reducido y definido como sarcopenia. Diferentes estudios han dado evidencia lo que ello implica para la salud de quien envejece. Al presente dos cosas han sido bastante bien documentadas sobre este último punto, el que reduce la masa muscular también disminuye la fuerza que es capaz de generar el músculo y, con ello empeorar notablemente su aptitud funcional, tanto muscular como orgánica. Pero además, y quizás para detenerse con suficiente preocupación en ese punto, esta sarcopenia ya no es un problema de la geriatría solamente, porque se desarrolla desde las primeras etapas de la vida, y sus implicancias negativas son mayúsculas con el avance de los años, como ha sido documentado.

Quizás para muchos este problema en la niñez sea de reconocimiento reciente, pero hace ya casi 60 años Forbes lo había descrito en niños obesos (Forbes GB. Lean body mass and fat in obese children. Pediatrics 1964 ). Recientemente y sobre el déficit de la masa muscular en las etapas pediátricas, Blakeley y colegas describen un aumentado riesgo de desarrollar disfunción metabólica y enfermedades cardiovasculares en niños y adolescentes con baja masa muscular esquelética (Blakeley CE, et al. Relationship be- tween muscle strength and dyslipidemia, serum 25(OH)D, and weight status among diverse schoolchildren: a cross-sectional analysis. BMC Pediatr 2018). Y en toda esta cuestión también hay estudios que muestran el rol central que tiene la nutrición proteica no solo en el infante que crece, también en la madre gestante. Así por caso, hay evidencia de que la falta o el exceso de suministro de nutrientes durante el período prenatal afecta el desarrollo del músculo esquelético del feto. Varios estudios que comparan la masa muscular esquelética y la fuerza de los individuos nacidos pequeños para la edad gestacional (EGP) con los de tamaño apropiado para la edad gestacional (EGA), muestran que la privación nutricional durante el embarazo puede afectar negativamente el desarrollo muscular (Bielemann RM, et al. Birth weight, intrauterine growth re- striction and nutritional status in childhood in relation to grip strength in adults: from the 1982 Pelotas (Brazil) birth cohort. Nutrition 2016). Estos individuos nacidos en EGP tenían una menor cantidad de tejido magro al nacer, reducción del crecimiento muscular entre los dos meses y los ocho años de edad (Baker J, et al. Brains versus brawn: an empirical test of barkers brain sparing model. Am J Hum Biol 2010) y menor fuerza de prensión manual a los 30 años de edad en comparación con los nacidos a EGA (Bielemann RM, et al. Birth weight, intrauterine growth re- striction and nutritional status in childhood in relation to grip strength in adults: from the 1982 Pelotas (Brazil) birth cohort. Nutrition 2016).

Dos patologías han sido documentadas en la infancia vinculadas a la masa muscular disminuida en sus portadores, ellas son la obesidad y el sindrome metabólico. Al respecto, autores como Cauley y colegas demostraron que la obesidad contribuye a la disminución de la masa muscular y la debilidad (Cauley JA. An overview of sarcopenic obesity. J Clin Densitom 2015). En la misma línea, Tomlinson y su equipo advierten que los niños y adolescentes con obesidad exhiben una fuerza relativa baja con respecto a la masa corporal (Tomlinson DJ, et al. The impact of obesity on skeletal muscle strength and structure through adolescence to old age. Biogerontology 2016). Y también en este punto un metaanálisis de Smith y colegas demuestra una correlación negativa entre la aptitud muscular, como expresión de fuerza además, y la adiposidad (Smith JJ, et al. The health benefits of muscular fitness for children and adolescents: a systematic review and meta-analysis. Sports Med 2014).

En lo que hace a la enfermedad metabólica, trabajos como el de Peterson muestran que la baja masa muscular es un factor que contribuye a un perfil metabólico desfavorable en poblaciones pediátricas (Peterson MD, et al. Low muscle strength thresholds for the detection of cardiometabolic risk in adolescents. Am J Prev Med 2016). Es interesante al respecto señalar acá el estudio de Kim y colaboradores, quienes encontraron una asociación inversa entre la masa magra relativa (evaluado por DXA) y los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes en niños de 8 a 20 años (KimS,ValdezR.MetabolicriskfactorsinU.S.youthwithlowrelativemuscle mass. Obes Res Clin Pract 2015 ).

A manera de síntesis de lo expuesto, la evidencia actual advierte que diferentes factores influyen en el logro de una masa muscular adecuada. Desde los prenatales, basados en la alimentación, hasta los posnatales que consideran junto a la alimentación también el ejercicio de fuerza. La desatención de ellos acaban por influir negativamente en el desarrollo de una masa muscular y su capacidad funcional. El resultado final probablemente sea la conquista de un fenotipo sarcopénico en las etapas pediátricas.

La literatura actual, justamente en este punto, confirma que la baja masa muscular y la fuerza pueden afectar salud metabólica y ósea incluso antes de la edad adulta.