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Edulcorantes y obesidad

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Edulcorantes y obesidad

Cómo ingerir menos calorías y engordar. O cuando restar…suma!

Jorge Roig (2015)

La procura de una silueta con menos grasa forma parte del objetivo de un muy elevado número de personas, propósito que cada vez tiene más adeptos en ambos sexos y en las más diversas edades. Ya señalaba sobre esto recientemente en otro artículo. Hoy es otra la razón que me propone nuevamente esta forma de inicio.
A la hora de tomar iniciativas para intentar reducir el volumen graso que se posee, quizás la más urgente decisión que se asume es la de incorporarse a una de las tantas dietas hipocalóricas en el convencimiento de que si en el organismo entran menos calorías de las que se gastan, esa diferencia a favor de la pérdida calórica redundará en la reducción de la masa grasa. Ahora bien, es tan así? Veamos que hay de nuevo como para aceptar que no siempre ingerir menos calorías (o directamente no consumirlas) significa perder grasa. Algunas veces, por el contrario, significa acumularla.
Como bien se sabe, el exceso de nutrientes suministrados al organismo en forma persistente puede estimular el depósito de ellos en los adipocitos favoreciendo la acumulación de los mismos bajo la forma de triglicéridos y esto poder conducir al sobrepeso o la obesidad. En el estudio de cómo es que sucede la orden para que el excedente de la ingesta se acumule en el tejido graso, algunos datos muy interesantes como para tener en cuenta acá merecen ser considerados. Veamos.
Es conocido que en nuestra boca, especialmente en la lengua y el paladar, hay sensores del sabor que informan al cerebro sobre el tipo de alimento que hemos ingerido. Las papilas gustativas son portadoras de estos receptores, entre los que se encuentras aquellos que identifican el sabor dulce. Interesantemente, estos sensores también se encuentran en otros órganos, como por ejemplo en páncreas e intestinos, los cuales una vez sensibilizados por el alimento ingerido generará liberación de hormonas a los efectos de desencadenar una respuesta sobre lo que se ha consumido. Si analizamos la glándula pancreática por ejemplo, el reconocimiento del “sabor dulce” del alimento produce la liberación de insulina con el propósito de almacenar el excedente del mismo, el que eventualmente puede también generar hiperglucemia (Nakagawa Y., et al. Sweet taste receptor expressed in pancreatic β-cells activates the calcium and cyclic AMP signaling systems and stimulates insulin secretion. PLoS One 2009).
Que la insulina tiene efecto adipogénico está por demás demostrado, como también lo es que posee un impacto antilipolítico. Su acción sobre determinadas enzimas (fosfodiesterasa, ACC, LHs, etc) es una clara demostración de su función a este nivel. Como se expresó antes, la estimulación de ciertos receptores (los llamados T1R2 y T1R3) son los que generan entre otras acciones, la descarga de la hormona pancreática y ello finalmente desencadenar un efecto lipogénico en los adipocitos. En esta consideración entonces, es esperable que aquel tipo de alimentos que tengan potencia insulinémica accionarán negativamente sobre la lipólisis y positivamente sobre la lipogénesis. Relativamente a estas respuestas, algo por demás significativo está siendo estudiado con extremo interés por su impacto sobre la obesidad. Se han descubierto nuevos receptores del “sabor dulce” que no son los antes mencionados pero que responden a ciertos edulcorantes, entre ellos a la conocida sacarina, el aspartamo y el acesulfame de potasio o AceK. En todos los casos, el efecto final al sensibilizar a dichos receptores es el mismo, la lipogénesis y la inhibición de la lipólisis. Simplificando, ciertos edulcorantes favorecen la acumulación de grasas, pero también la inhibición de su utilización. (Simon B, et al. Artificial Sweeteners Stimulate Adipogenesis and Suppress Lipolysis Independently of Sweet Taste Receptors The Journal of Biological Chemistry 2013).
Menudo descubrimiento este, porque advierte de un impacto insospechado de los edulcorantes no solo a nivel de los adipocitos sino que además tiene influencia sobre el metabolismo energético, porque finalmente favorecería la vía de utilización de los azúcares ahorrando grasas.
Dada la notabilidad de esta revelación, y especialmente por la estrategia utilizada desde hace ya varios años para reducir la obesidad como es el uso de edulcorantes no nutritivos, cabe la reflexión relativamente al impacto negativo que podría tener en la obesidad actual el abuso en el consumo de endulzantes artificiales. En esto incluso ya han advertido algunos investigadores que pusieron en la mesa de análisis el tema, señalando que en verdad los fuertes consumidores de edulcorantes pueden estar frente a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. (Dergance J. M., et al. Potential mediators of ethnic differences in physical activity in older Mexican Americans and European Americans: results from the San Antonio Longitudinal Study of Aging. J. Am. Geriatr. Soc 2005).
Respecto de lo anterior, hay algunos investigadores incluso que sostienen la hipótesis de que estos endulzantes artificiales son capaces de “engañar” al cerebro respecto de la real densidad calórica de lo que la lengua está percibiendo como algo muy dulce y ello incluso llegar a desencadenar mayor consumo de alimentos, aumento en la liberación de insulina y, finalmente, incremento del peso corporal (Swithers S., et al. High-intensity sweeteners and energy balance. Physiol. Behav 2010).
Cuando comenté hace ya un tiempo que el beber agua deshidrata, la reacción no fue la mejor en quienes me escuchaban. No espero otra respuesta diferente cuando advierto que los edulcorantes podrían ayudar a ser obesos a quienes los utilizan.

Para reflexionar…

Comentarios (10)

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  • Carlos Mauricio Esparza Lozano 8 Diciembre, 2015 22:12
    Prof. Jorge Luis Roig:

    ¡Menuda respuesta que me dió!, agradezco ampliamente que se tome el tiempo de responder con tanta especificidad y elocuencia, y si, voy a leer más sobre lo que me recomendó, ya que en el lugar donde resido (México) como bien es conocido, tenemos un problema alarmante de Sobrepeso y Obesidad, y obviamente, es un tema de interés (Además que sigo con frecuencia su blog y los temas tan interesantes que publica).

    Por otro lado, si, estoy de acuerdo con su argumento en el cual expone que anhela que se descontaminen las corporaciones de los organismos que se encargan de dictar recomendaciones de cualquier tipo y más tratándose sobre alimentación, quizá me haya excedido en argumentar que estos organismos "recomiendan" y hasta dictaminan rangos de consumo por grupo de edad y sexo (y tipo de edulcorante, ya sea acelsufame, sacarina, etc.).

    Ahora mi pregunta es: Si los edulcorantes estimulan de igual manera la lipogénesis al igual que el azúcar estándar vaya, ¿Usted qué recomendaría a estos pacientes? (en el caso de un paciente obeso, sin ninguna otra patología adyacente como por ejemplo diabetes).
  • Jorge Luis Roig 4 Diciembre, 2015 12:44
    Estimado José. Le formulo dos preguntas que no alcanzo a entender en su escrito acá:

    1) me puede decir a qué teoría se refiere cuando dice...... "Mascar chicles durante horas seria nefasto según esta teoría". Se lo pregunto en razón de que yo no me he referido a ninguna teoría en este caso concreto.

    2) Cuando me consulta sobre si ... "¿ Mascar chicle causa hambre?". Honestamente no encuentro la relación que coloca acá en cuanto al chicle con el hambre y el texto que redacté.

    Será seguramente su aclaración lo que me ayude a intentarlo a Ud a aclararlo en razón de afirmar..... "Veamos si podemos salir de dudas".

    Saludos cordiales
  • JOSE ANDRES SAN BENITO 4 Diciembre, 2015 12:28
    Cuanto menos es complicado... ¿ Que hay por ejemplo de los chicles ? Mascar chicles durante horas seria nefasto según esta teoría ya que estaríamos engañando a nuestro cuerpo constantemente . Por otro lado " hay algunos investigadores incluso que sostienen la hipótesis de que estos endulzantes artificiales son capaces de “engañar” al cerebro respecto de la real densidad calórica de lo que la lengua está percibiendo como algo muy dulce y ello incluso llegar a desencadenar mayor consumo de alimentos " esto se ve claramente cuando se genera un pico de insulina al comer azucar normal pero yo creo que nadie tiene este tipo de ansia por consumir mas alimentos con los edulcorantes. Volvamos al ejemplo del chicle. ¿ Mascar chicle causa hambre ? Es interesante el tema. Veamos si podemos salir de dudas. Un saludo profesor.
  • Jorge Luis Roig 1 Diciembre, 2015 13:39
    Gracias por tu comentario Angelyn, me estimula. Respecto a la Stevia, tiene las mismas consideraciones que para los edulcorantes artificiales porque lo que desencadena la insulinemia es el sabor dulce y no el compuesto. Recibe un muy cordial saludo!
  • Angelyn Klayran Bonaldy Briceño 1 Diciembre, 2015 13:34
    Excelente articulo, totalmente de acuerdo con su punto de vista, creo que para nadie es un secreto que cada vez salen mas investigaciones que avalan el impacto que tiene el consumo excesivo de edulcorantes artificiales sobre la salud!!! no me parece para nada descabellado que desencadenen un aumento en la liberación de insulina.

    Sin embargo, me gustaría saber su opinión acerca del uso de stevia en su forma natural como edulcorante?

    Siempre es un placer leer sus artículos!
  • Jorge Luis Roig 1 Diciembre, 2015 08:13
    Estimado Mauricio Esperanza. Le sugiero muy respetuosamente que lea sobre lo que está escrito (además de releer nuevamente lo que publiqué). Me parece un desacierto decir "tengo mis dudas porque a fin de cuentas es una hipótesis". Seguramente lo es para Ud, pero no para la ciencia lo que ella afirma. Debería profundizar un poco sobre el vínculo que hay entre los receptores del sabor (y no del dulzor!!!) y los islotes de Langerhans). Quizás allí empiece a comprender un poco más lo que redacté al entender mejor las respuestas fisiológicas y neuroendócrinas del organismo como unidad. Es solo una sugerencia, sepa entender mi deseo.
    Por otro lado me extraña sobremanera que sostenga "existen varios consensos sobre el consumo de edulcorantes y el efecto que tienen en la salud, y he leído que están de acuerdo sobre el consumo de estos y hasta recomiendan el grado de consumo". Si Ud espera que haya consensos en la ciencia para tomar decisiones, anhelo pueda descontaminarse de las corporaciones y sus vínculos estrechos con entidades "científicas" dedicadas a la alimentación. Porque estas últimas se dedican también a falsear investigaciones a favor de ls corporaciones internacionales. De todos modos y sin entrar en este terreno escabroso (finalmente no es el tema central), sí le digo que sobran ejemplos de desiciones tomada por los profesionales luego de haberse logrado un "consenso científico". De ello hay sobrada evidencia, donde muchas de las mismas acabaron por no solo dañar, también dejar un tendal de muertos. Van ejemplos: desde los primeros beta-bloqueantes puestos a la venta (mataron demasiados sujetos con Asma), hasta la indicación de inactividad casi plena para sujetos con patologías cardíacas (anticiparon su muerte con esta decisión infeliz), terminando por la indicación de una cantidad de proteínas por kilo de peso corporal y por día absolutamente subestimada entre un 40 y 50% y propuesta ella por la mismísima OMS (conduciendo a crear a mayor epidemia de sarcopenia y ni siquiera advertirla). De todas estas menciones hubo consenso, sin embargo el error carísimo cometido lo paga el ser humano. Saludos cordiales
  • Carlos Mauricio Esparza Lozano 30 Noviembre, 2015 21:36
    Muy interesante la perspectiva que nos está exponiendo, sin embargo, tengo mis dudas porque a fin de cuentas es una hipótesis y hasta que no haya un consenso internacional o por lo menos de alguna organización creo que deberia de tomarse en cuenta (además de investigaciones sobre el efecto que tiene el consumo de edulcorantes sobre la masa grasa total, o masa libre de grasa, etc.), por otro lado, existen varios consensos sobre el consumo de edulcorantes y el efecto que tienen en la salud, y he leído que estan de acuerdo sobre el consumo de estos y hasta recomiendan el grado de consumo (tantos mg de sacarina por kg de peso al día). Uno de ellos viene en Nutrición Hospitalaria, una revisión sistemática de estos. Aunque de todos modos es esencial ver todo este tipo de información.
  • Diego Fernandez 30 Noviembre, 2015 19:20
    Excelente articulo y totalmente a favor...
  • Pablo Agustin Velozo 27 Noviembre, 2015 13:49
    Hola Profesor Jorge!, me gustaría saber más sobre el agua deshidrata? me podría copiar un link? gracias
  • Lizeth Yamile Urrego Acero 20 Noviembre, 2015 11:47
    es un tema bastante complicado por que el mercado está invadido ahora no sólo de azúcares refinados sino de endulzantes artificiales que a la vista del consumidor al no aportar calorías no subirían de peso a las personas, sin embargo en el ámbito deportivo en los preparados de proteína que usan endulzantes artificiales que impacto tendría esto en esa respuesta a la insulina? y en esos objetivos de querer ganar masa muscular y no masa grasa?