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​Calidad de vida y longevidad en los adultos mayores

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​Calidad de vida y longevidad en los adultos mayores

Cuando lo saludable no considera las ensaladas ni lo aeróbico

Jorge Roig (2015)

La documentación existente respecto de que la disminución de la masa muscular y la fuerza son los principales contribuyentes al aumento de la morbilidad, la mortalidad y la reducción de la calidad de vida en las personas mayores ha generado toda una revisión de lo hecho hasta el presente en lo que a atención del tejido muscular se refiere.

Dado que hay clara evidencia respecto de que el envejecimiento muestra sarco-dinapenia en las personas, dos cuestiones se han puesto en consideración desde la ciencia: la carga proteica en la alimentación y la ejercitación muscular. Respecto a la ingestión de proteínas, este análisis se ha profundizado a partir de la certeza de que la síntesis proteica miofibrilar está disminuida en las edades avanzadas de la vida, lo que augura una afectación directa al músculo generando pérdida de miofibrillas, con especial consideración de las fibras rápidas (FT2). Esto a su vez aproxima la explicación de la reducción de fuerza en estas edades, ya que las FT2 están asociadas al mantenimiento y desarrollo de la fuerza muscular.

Analizando los requerimientos proteicos en los adultos mayores, Bauer y colaboradores advirtieron que las necesidades de proteínas son considerablemente más altas en estas poblaciones que las indicadas hasta el momento (Bauer J. et al. Evidence-based recommendations for optimal dietary protein intake in older people: A position paper from the PROT-AGE Study Group. J. Am. Med. Dir. Assoc. 2013;14:542–559. doi: 10.1016/j.jamda.2013).

El grupo PROT-AGE mencionado por Bauer va incluso un poco más allá cuando afirma que resultados de investigaciones recientes sugieren otras estrategias nutricionales específicas para promover la absorción de proteínas (disminuídas en los gerontes) y su uso eficiente en las personas mayores; este tipo de controles considera así también: 1) la fuente de las proteínas, 2) el momento de la ingesta, 3) el contenido de aminoácidos específicos y 4) la suplementación de ellas, tal como lo han puesto en evidencia recientemente los equipos de investigación de Paddon-Jones, Wall y Burd, entre otros (Paddon-Jones, et al. Dietary protein recommendations and the prevention of sarcopenia. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2009; Wall, B.T., et al. Leucine co-ingestion improves post-prandial muscle protein accretion in elderly men. Clin Nutr. 2013; Burd, N.A. et al. Greater stimulation of myofibrillar protein synthesis with ingestion of whey protein isolate v. micellar casein at rest and after resistance exercise in elderly men. Br J Nutr. 2012).

Respecto a la cantidad de proteínas diarias, aumenta la evidencia que la indicación de calcular la cantidad que se necesita a partir de 0,8gr/kg de peso corporal merece una reconsideración, muy especialmente en las personas de edad avanzada, dado que esas proporciones conducen a la reducción de la masa muscular. Esto ha sido recientemente demostrado por Campbell y colaboradores a partir de un estudio longitudinal de hombres y mujeres de entre 55 y 77 años de edad los cuales consumieron durante 3 meses esta cantidad de proteína diaria mostrando pérdida del referido tejido (Campbell W.W. et al. The recommended dietary allowance for protein may not be adequate for older people to maintain skeletal muscle. J. Gerontol. A Biol. Sci. Med. Sci. 2001). Las causas bien podrían sostenerse debido a la reconocida resistencia anabólica en los gerontes, pero además por la mayor absorción esplácnica de aminoácidos y por ello menor entrega a los músculos de estos metabolitos, lo que conlleva a un reducido aporte a la masa muscular y de allí a una limitación de la síntesis proteica ya que esta depende de la hiperaminoacidemia que en un momento dado acontezca.

Si bien los mecanismos que subyacen a la menor síntesis proteica en las edades geriátricas es multifactorial, hay evidencia que estas personas tienen una reducida estimulación de la mTOR a las cantidades normalmente sugeridas de aminoácidos de cadena ramificada, es decir 10grs (Cuthbertson D., Smith K., Babraj J., Leese G., Waddell T., Atherton P., Wackerhage H., Taylor P.M., Rennie M.J. Anabolic signaling deficits underlie amino acid resistance of wasting, aging muscle. FASEB J. 2005).

En este punto, es muy interesante el trabajo realizado por Casperson, quien suministró la dosis tradicionalmente sugerida de 0,8gr/kg pero asociada a 4gr de leucina suministrada 3 veces por día durante 2 semanas, lo que mejoraba sustancialmente la síntesis proteica muscular (Casperson S.L., et al. Leucine supplementation chronically improves muscle protein synthesis in older adults consuming the RDA for protein. Clin. Nutr.2012).

Respecto de la relación de la ingesta de proteínas con la sarcopenia en los viejos, distintos estudios longitudinales han encontrado un vínculo entre el incremento en el consumo de proteínas y la disminución de la pérdida de masa muscular. Así por caso, Houston y colaboradores comprobaron en un seguimiento de 3 años sobre 2066 personas, que quienes estaban en el quintil más alto del consumo de proteínas habían tenido una pérdida de masa muscular de un 40% menos que quienes estaban en el quintil más bajo (Houston D.K., et al. Dietary protein intake is associated with lean mass change in older, community-dwelling adults: The Health, Aging, and Body Composition (Health ABC) Study. Am. J. Clin. Nutr. 2008).

Recientemente tambien Tang ha mostrado que la ingesta proteica reveló su mejor momento luego de haberse concretado el ejercicio en razón de aprovechar fuertemente el factor sensibilizante del ejercicio a la absorción proteica, así como de factores asociados al anabolismo (Tang, J.E. et al. Maximizing muscle protein anabolism: The role of protein quality.Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2009).

Para concluir, parece imprescindible hablar de entrenamiento de fuerza asociado al consumo proteico en estas poblaciones. En un reciente trabajo de Tieland realizado con hombres y mujeres de entre 77 y 79 años de edad que padecían sindrome de fragilidad, ellos fueron divididos en un grupo experimental (consumieron proteínas) y un grupo placebo (no consumieron proteínas) y sometidos a un entrenamiento de fuerza junto a una suplementación de proteínas durante un período de 6 meses. Interesantemente solo mostraron incrementos de la masa muscular y de la fuerza los que conformaban el grupo experimental (Tieland, M., Dirks, M.L., van der Zwaluw, N. et al. Protein supplementation increases muscle mass gain during prolonged resistance-type exercise training in frail elderly people: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial. J Am Med Dir Assoc. 2012). Respecto de lo anterior, trabajos de Cermak, Yang y Burd, entre otros, han concluido en lo mismo (Cermak, N.M., Res, P.T., de Groot, L.C. et al. Protein supplementation augments the adaptive response of skeletal muscle to resistance-type exercise training: A meta-analysis. Am J Clin Nutr.2012); (Yang, Y., Breen, L., Burd, N.A. et al. Resistance exercise enhances myofibrillar protein synthesis with graded intakes of whey protein in older men. Br J Nutr. 2012); (Burd, N.A., Yang, Y., Moore, D.R. et al. Greater stimulation of myofibrillar protein synthesis with ingestion of whey protein isolate v. micellar casein at rest and after resistance exercise in elderly men. Br J Nutr. 2012).

De acuerdo a lo expuesto, la evidencia al presente obliga a recapacitar sobre qué le proponemos a nuestros mayores respecto de la alimentación y el ejercicio. Seguir pensando que todos las personas en edad geriátrica padecen trastornos renales y por ello no deben “abusar” de las proteínas da la impresión de no corresponderse no solo con la realidad, tampoco con las conclusiones de la investigación científica.

Y en cuanto a las ejercitaciones, debieran recordar muchos de los que prescriben actividades que los músculos que se deterioran por envejecimiento no se recuperan caminando, hasta se pierden con esa elección.

Para reflexionar…

Comentarios (3)

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  • mariela alejandra Asprea 13 Octubre, 2016 00:27
    Adhiero por completo lo que manifiesta el profesor Roig. La marcha es lo primero que se altera con el paso de los años, simplemente deténgase uno a observar cómo camina una persona de 30, 40, 50, 60 y 70, podríamos seguir enumerando ya que hoy la población vive mas años. Lo cierto y concreto que los beneficios que se logran con el trabajo de fuerza en nuestros adultos mayores impactan luego en una marcha mas segura y menos frágil. Creo que si no se fortalece desde la estructura difícilmente se logren buenas transferencias hacia la movilidad. Un adulto mayor con sarcopenia y dinapenia tendrá dificultades en su caminar, arrastrara los pies y estará mas expuesto a las caídas.
  • Jorge Luis Roig 30 Octubre, 2015 07:49
    Estimado Adrián. Con el debido respeto le sugiero lectura científica actual, especialmente trabajos de investigación y nada de libros. Fijarse en estos es entrar en compartimientos estancos que inmovilizan el saber durante años. En cuanto a "portadores de apellidos", pues no siempre son la mejor referencia, abundan los ejemplos al respecto, por lo que hacer mención a fisiólogos como Willmore y Costill, de enorme talla en el campo, no asegura que aporten lo correcto. Si alcanza un ejemplo, fíjese que ellos aun hablan de ácido láctico y hace una buena cantidad de años que se ha demostrado su incapacidad de formarse a pH fisiológico. Cosa parecida pasa con el error de hablar de umbral anaeróbico cuando la anaerobiosis jamás se da a esas intensidades. En fin, mucho para escribir y por ello quizás mi primera sugerencia para usted sea lo más indicado. De la caminata y el "importante gasto calórico con predominancia de las grasas", pues le sugiero que abandone esa creencia, porque si hay algo que no acontece es un gasto de energía importante. Esa ejercitación lleva a consumir, en media, el 50% del peso corporal de la persona expresado en calorías por Km recorrido. Así, si el sujeto pesa 80kg, gastará alrededor de 40kcal por kilómetro, lo que implicaría decir que para eliminar las calorías de algo tan mínimo como 100grs de chocolate deberá caminar el sujeto de marras algo así como 13km. Imagínese si la persona cometió el "pecado" de comerse ese trozo de chocolate, y camina a la velocidad que Ud da como ejemplo (4Km/h), pues la propuesta es que se prepare para caminar 3hs y 15min para sentirse sin "la culpa" de haberse castigado con ese dulce. Un despropósito desde cualquier análisis, especialmente por la insignificancia del bocado consumido y del "castigo corporal" (si es que en verdad pudiera concretar ese esfuerzo) que tendrá por ello. Finalmente y en cuanto a las sugerencias de las instituciones "prestigiosas" que Ud menciona, le vuelvo a sugerir algo: no las tenga siempre en cuenta. Varias de ellas han conducido al mundo del deporte y al campo de la salud a territorios al cual nunca debieran haberse incorporado. La famosa fórmula a seguir para prescribir ejercitaciones como 220-edad, el consumo de 0,8grs/kg de peso corporal y por día/ el privilegiar el consumo de panes, cereales y otras fuentes de carbohidratos, son 3 de los errores importantes (podría escribir de ellos "in eternum" casi) que esas 3 organizaciones que menciona sembraron en el mundo amparados en su "poder social y profesional". Algunas incluso le han vendido "el alma al diablo" protegiendo a Coca Cola y a Mac Donald. Y de ello también hay evidencia. Hemos sido educados para aceptar y no para cuestionar cuando de "prestigio" se habla. Siglo XXI y no siglo XX, esa es la posición a tomar, es otro el mundo y en él otro el conocimiento. Lectura actual y mucha, y además trabajo "en campo" suficiente como para contrastar. Luego sí podemos generar un buen intercambio. Y para finalizar le respondo a su última pregunta-afirmación relativamente a....."pensar
    cuanta fuerza realiza el músculo esquelético en una caminata". Le digo, muy poca, no lo dude. Porque si fuera importante estaría convocando a fibras musculares FTx, lo que implica decir haberse incorporado a un metabolismo fuertemente glucolítico y por ello con muy baja capacidad para trabajar contráctilmente durante tiempos que se prolonguen más allá de segundos. Le agradezco su participación. Saludos cordiales.
  • Adrián Eduardo Parajón 30 Octubre, 2015 00:50
    Estimado Profesor; me tomo un tiempo para revisar las directrices del ejercicio físico y sus fundamentos para tratar de reunir todas las variables relacionadas a la salud y calidad de vida, en este caso mas específicamente en adultos mayores; lo cual es lo que se trata de lograr cuando queremos mejorar condición física a través del ejercicio y la nutrición.
    Lo que hay que considerar y aclarar es la intensidad del esfuerzo para valorar una caminata. Por ejemplo, una persona de edad avanzada, y desentrenada o muy poco entrenada, en una caminata tan rápida como unos 4 km/h sobre una pendiente seguramente puede alcanzar intensidades mínimas recomendadas por los mejores fisiólogos del mundo como Willmore y Costill por ejemplo,(40-50% del VO2max) para provocar cambios biológicos importantes en su VO2 y personas en mejor estado y composición corporal también lo alcanzarían y seguramente más intensidad por ejemplo en un test de Bruce (sería interesante conocer el reclutamiento de unidades motoras producido en una caminata con esfuerzo incremental en pendiente). Por otro lado, desde el punto de vista fisiológico no nos olvidemos que en edades avanzadas se afectan diferentes sistemas que tienen que ver con el estado de salud,como el sistema cardiovascular, sistema respiratorio, músculos y articulaciones,y además sistema óseo. Por otro lado, si lo vemos desde el punto de vista energético,dependiendo de la intensidad y duración puede una caminata producir importante gasto de calorías con predominancia de las grasas, lo cual es beneficioso para mantener la composición corporal más favorable (mayor fuerza relativa y por lo tanto mejor dominio del peso corporal). Además disminuyendo los factores de riesgo cardio coronario,incidiendo sobre la hipertensión arterial, sobre dislipemias y además efectos beneficiosos sobre uno de los principales músculos que es el corazón. He tenido la oportunidad de ver un trabajo presentado por el colegio Americano de medicina deportiva de una caminata en ascenso de una mujer de 70 años ascendiendo a 4000 metros de al tura (seguramente un esfuerzo muscular importante) con la dificultad de la hipoxia hipobárica.
    Muchas instituciones de prestigio como el colegio Americano de medicina deportiva, la asociación Americana del corazón, la organización mundial de la salud proponen ejercicio leve a moderado con frecuencia de 5 a 6 días en la semana para mantener la salud utilizando entre otros medios la caminata.
    Cabe aclarar que para nada es mi intensión desvalorizar el entrenamiento de la fuerza y la nutrición adecuada para mejorar la actividad muscular, sino realzar un encuadre más abarcativo en relación a capacidades físico-motrices y pensar
    cuanta fuerza realiza el músculo esquelético en una caminata.
    Saludos cordiales.