​Vitamina E y daño muscular por ejercicio muscular excéntrico

​Vitamina E y daño muscular por ejercicio muscular excéntrico

Vitamina E y daño muscular por ejercicio muscular excéntrico

Jorge Roig (diciembre 2017)

El ejercicio físico necesariamente implica alguna magnitud de daño muscular funcional, lo que puede tener asociado más de un problema al rendimiento contráctil del referido tejido. Así por caso, hay suficiente evidencia que entre las alteraciones evidenciadas, la caída de la fuerza está en estos déficits, pero también la pérdida de músculo, como luego veremos.
Entre los distintos tipos de ejercitación muscular, los excéntricos han sido asociados a lesión muscular, tal como lo han demostrado Ogilvie y colaboradores hace ya casi 3 décadas (Ogilvie RW, et al.. Lesions in the rat muscle following eccentrically biased exercise. American Journal of Anatomy. 1988). Y esto también ha dejado más información, porque dicho daño mostró alteraciones en el rendimiento del músculo.
Es conocido que las lesiones sarcolémicas ocasionan disrupciones, reconocidas como aquellas roturas que acontecen abruptamente y de manera brusca, En situación de esfuerzo, estas son comunes y frecuentes en el músculo esquelético. Este tipo de microroturas se observan claramente cuando se aplican contracciones excéntricas en situación de ejercicio. Al respecto y sobre ello, Bansal y colaboradores afirman que si no se repara rápidamente la disrupción de la membrana plasmática (en segundos), se produce la muerte celular por necrosis. (Bansal D, Campbell KP. Dysferlin and the plasma membrane repair in muscular dystrophy. Trends Cell Biol. 2004).
Varios científicos han aportado investigaciones respecto de la lesión muscular por trabajo excéntrico, mostrándose acá el conocido estrés oxidativo vinculado al ejercicio. Analizando las estrategias para procurar minimizar los costos que este modelo de ejercitación tiene sobre el rendimiento muscular, Sacheck y colegas observaron el rol protagónico de la vitamina E (VE) como antioxidante y atenuador del daño fibrilar (Sacheck JM, Blumberg JB. Role of vitamin E and oxidative stress in exercise. Nutrition. 2001). De destacar acá es que, entre las ocho formas que se encuentra en los alimentos la VE, la que se presenta como α-tocoferol es la más común y sobre ella se aporta acá.
Relativamente a lo anterior, se ha visto que la VE, integrando la bicapa del sarcolema, puede evitar la oxidación de los lípidos de dicha membrana mediante la captación de radicales libres, contribuyendo así a mantener la integridad de ella.
En un reciente trabajo de Gohil y colaboradores, los autores documentan el rol protagónico que esta vitamina tiene a nivel del tejido muscular, demostrando que su deficiencia acaba por generar en él patologías (Gohil K, V, Vasu T, Cross CE. Dietary alpha-tocopherol and neuromuscular health: search for optimal dose and molecular mechanisms continues. Mol Nutr Food Res. 2010).
En un trabajo reciente, Ble y su equipo muestran que en los ancianos los bajos niveles de VE se correlacionan con el síndrome de "fragilidad", caracterizado principalmente por la pérdida de la fuerza muscular (Ble A, et al. Lower plasma vitamin E levels are associated with the frailty syndrome: the InCHIANTI study. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2006).
Estudiando al músculo esquelético bajo ejercicio, pero asociado a la ausencia de VE, diversas investigaciones concretadas en aves y en humanos han dado evidencia que en esta condición se aprecia una elevadísima generación de especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que se acompaña de una aumentada oxidación de lípidos y proteínas. Al respecto, Giraudeau y colegas muestran que dicha oxidación puede reducirse mediante la suplementación con VE (Giraudeau M, et al. Effects of carotenoid and vitamin E supplementation on oxidative stress and plumage coloration in house finches (Haemorhous mexicanus) Comp Biochem Physiol A Mol Integr Physiol. 2013). Y cabe acá señalar algo más para tener en consideración en patologías como la diabetes. Sobre esto último Howard y colaboradores dieron evidencia que la reparación del sarcolema es defectuosa en quienes padecen esta patología, lo que arrastra tanto a la debilidad muscular como también, en casos graves, a la pérdida del referido tejido (Howard AC, et al. A novel cellular defect in diabetes: membrane repair failure. Diabetes. 2011). Y el mismo autor afirma que dada la reconocida lesión que el ejercicio excéntrico produce en la membrana del músculo, la suplementación con VE debe ser vista como protectora en el ejercicio excéntrico (Howard AC, et al. Promotion of plasma membrane repair by vitamin E. Nat Commun. 2011).
Por lo visto hasta acá, comprender la importancia que tiene una alteración de la membrana sarcolémica por ejercicio excéntrico es de suma importancia dado que ello puede afectar la recuperación del músculo luego del esfuerzo, así como su capacidad funcional. Respecto de esto último, es de interés tener presente que el retorno al equilibrio homeostático, y muy especialmente al proteostático, depende de hormonas como la insulina. Poniendo esto en un debido contexto por su importancia en el análisis, parece relevante tener acá en consideración que se ha dado evidencia que una sesión aguda de ejercicio excéntrico conduce a una situación de resistencia a la insulina temporal que puede durar hasta 4 días (Jamurtas A.Z., et al. A single bout of downhill running transiently increases HOMA-IR without altering adipokine response in healthy adult women. European Journal of Applied Physiology and Occupational Physiology 113, 2013). Respecto de esto último, es tentador imaginar que todo acontecimiento que dependa linealmente de la referida hormona a nivel muscular estará afectado, por lo que el impacto puede ser múltiple. Baste recordar que la insulina tiene acción anabólica proteica, pero además es normoglucemiante en situación de hiperglucemia, y también es antilipolítica y lipogénica. Como es de suponer, varios de estos acontecimientos alterados no solo perjudican al músculo en su recuperación, también afectan a procesos ligados a objetivos que podrían procurarse. Porque si se entra en situación de resistencia a la insulina durante un período tan largo como 4 días por disrupción sarcolémica no debidamente atendida, debe imaginarse que también ello limitará la flexibilidad metabólica, lo que potencia el uso de carbohidratos como recurso para la resíntesis de ATP durante cualquier condición de reposo o ejercicio, pero además limitará por ello el de las grasas con ese fin. En este punto, justamente, una membrana con tal disfunción puede ser un factor limitante para la utilización de grasas en reposo y ello perjudicar a ciertas estrategias que puedan buscarse como recurso para la pérdida de tejido adiposo.
Para finalizar, es oportuno decir que debe diferenciarse el impacto que un único ejercicio excéntrico (agudo) puede tener sobre la membrana muscular, al que se observa cuando se entrena excéntricamente y ello comprende varios entrenamientos de este tipo durante un definido período (crónico). En el primer caso es cuando efectivamente tiene protagonismo la suplementación con VE en función al daño esperable y sus consecuencias. En la segunda condición (entrenamiento excéntrico crónico) se producen adaptaciones de tipo metabólicas muy importantes, especialmente en el perfil lipídico, pero también se refuerzan los antioxidantes generados por el propio organismo, por lo que no está justificado un aporte extra de la referida vitamina.Para reflexionar