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​La caminata frente a la salud

​La caminata frente a la salud

5 Septiembre 2017 | Autor: Prof. Jorge Luis Roig | 128 visitas

Si el objetivo es aumentar el daño, nada mejor que indicarla. En caso contrario entrenar la fuerza. Sugerencias de la ciencia.

Jorge Roig (2015)

Decir que la caminata es la primera y casi excluyente sugerencia a indicar por muchos a los sedentarios en general y a los obesos en particular, no es verdaderamente estar haciendo algún aporte a alguien. Esa prescripción de actividad física, en la inmensa mayoría de los casos, no tiene sustento científico de consideración, al menos sin un sesgo demasiado grosero al valorarla como propuesta en el territorio de la salud. Quien diga lo contrario falsea a la gente, a la ciencia seria y así mismo, porque buscar apoyo en documentación que avale la caminata no devuelve necesariamente resultados que documenten que ella no tiene efectos colaterales indeseables, más allá de que algunos de los “buenos” puedan ser deseados de conquistar por cierto número de personas (y solo ellos). Finalmente estos aportes que puede hacer la caminata, y que son valorizados como correctos, pueden perfectamente conquistarse con otras formas de ejercitación que, además, no tienen procesos de desadaptación indeseados como sí los puede desencadenar la marcha.

Cuando alguien es sedentario (y a demás obeso), posee normalmente el umbral de rendimiento tan bajo que con un mínimo de estrés funcional el mismo se eleva y entonces se transita por un campo de aptitud superior. Pero ello no habla de calidad de vida ni mucho menos de mejora de la salud. Porque aumentar el Vo2max, como por ejemplo elevándolo de 28 a 32ml/kg de peso corporal, no expresa ni rendimiento deseable ni de aumento de la calidad de vida, salvo para quien está con un estado de salud nada envidiable. En el campo de la fuerza muscular sería como afirmar que alguien ha mejorado sustancialmente la misma porque antes no lograba levantarse de una silla sin ayuda y ahora al menos se logra parar. Salud? Mejora en la calidad de vida? Debiera pensarse en lo que tan ligeramente se expresa, al menos por respeto a las expectativas de la gente.

Bastantes trabajos han investigado las respuestas a la marcha entre sujetos magros (SM) y obesos (SO), algunos de los cuales realmente son suficientemente interesantes como para sugerir su lectura. Uno de ellos fue llevado a cabo por Maffiuletti y colegas, dando evidencia allí que los SO poseen una fuerza relativa más baja en sus piernas (Maffiuletti NA et. al., Differences in quadriceps muscle strength and fatigue between lean and obese subjects. Eur J Appl Physiol.2007). Justamente esto puede dar lugar, tal como lo describe Zajac, a fatiga y debilidad en músculos tan importantes como los vastos y el glúteo medio, lo que genera a un patrón de marcha anormal y predispone a lesiones músculo-esqueléticas e incluso a patologías como la osteoartritis o dolores en la espalda baja (Zajac FE, Neptune RR, Kautz SA. Biomechanics and muscle coordination of human walking: Part II: Lessons from dynamical simulations and clinical implications. Gait Posture. 2003).

En otro trabajo donde se evaluó la fuerza del cuádriceps en SO vs SM, Wearing dio evidencia que la musculatura del cuádriceps estaba más debilitada entre los primeros, manifestándose ello como con menor resistencia a la fatiga (Wearing SC. et. al. Musculoskeletal disorders associated with obesity: a biomechanical perspective. Obes Rev. 2006), algo que también mostró el antes citado de Maffiuletti. En estas condiciones de debilitamiento de la musculatura de las piernas hay razones para asegurar que la rodilla se puede ver seriamente afectada por la locomoción, manifestándose con alteraciones del cartílago articular de la rodilla y esclerosis subcondral en dicha región, tal como lo documenta Hurley en su investigación con obesos en situación de marcha (Hurley MV. Muscle dysfunction and effective rehabilitation of knee osteoarthritis: What we know and what we need to find out. Arthrit Care Res. 2003).

En una investigación concretada por Amaro y colaboradores, estos investigadores evaluaron el comportamiento del glúteo medio durante la marcha. Se reconoce a este músculo un protagonismo primario en la estabilización de la pelvis en situación de marcha. Estos autores acabaron por concluir que, producto de la debilidad del referido músculo, se ha asociado la misma a osteoartritis de cadera, por lo que sugieren hacer primero un fortalecimiento adecuado de este músculo antes de enrolarse en caminatas (Amaro A, et al., Appell HJ. Gluteus medius muscle atrophy is related to contralateral and ipsilateral hip joint osteoarthritis. Int J Sports Med. 2007).

En línea con lo anterior, 17 años antes ya las investigaciones de Cooper y colaboradores habían advertido que la obesidad asociada a la marcha era un factor de riesgo independiente para la osteoartritis de cadera (Cooper C, Inskip H, Croft P, Campbell L, Smith G, McLaren M, Coggon D. Individual Risk factors for Hip Osteoarthritis: Obesity, Hip Injury and Physical Activity. Am J Epidemiol. 1998).

Relativamente a esto último, recientemente Crossley y colegas afirmaron que la debilidad de la musculatura de la cadera puede estar relacionada con patologías de rodilla (Crossley KM Altered hip muscle forces during gait in people with patellofemoral osteoarthritis. Osteoarthritis and Cartilage. 2012), algo que debería ser debidamente considerado, tal como lo había expresado Cooper bastante antes, en razón de la estrecha relación que hay entre la obesidad y la osteoartritis de rodilla (Cooper C, Snow S, McAlindon TE, Kellingray S, Stuart B, Coggon D, Dieppe PA. Risk factor for the incidence and progression of radiographic knee osteoarthritis. Arthritis Rheum. 2000).

La sobrada evidencia que existe sobre los efectos negativos de la marcha en poblaciones de personas sedentarias es tan elevada y contundente como la que hay sobre las necesidades de entrenar la fuerza en esas poblaciones.

Quizás cuando el profesional aprenda y comprenda que la mejor manera de perder fuerza es caminando, allí dimensione su irresponsabilidad al indicar lo incorrecto y solicite la mejora en aquel territorio que él viene negando sin fundamento ni criterio.