El HIIT en el ámbito de la salud

El HIIT en el ámbito de la salud

O cuando las “caminatas saludables” siguen siendo una buena alternativa para probar la calidad de las zapatillas.

Admitiendo que aun no ha logrado obtenerse consenso en cuanto a lo que se pretende definir como Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad (HIIT) y Entrenamiento Intermitente de Alta Intensidad (HIT), merece al menos considerarse que la Velocidad Aerobia Máxima (VAM) parece definir estas dos intensidades, la que se encuentra por debajo de la VAM y la que se alcanza por encima de ella. Aceptado esto, es posible delimitar un poco mejor a ambas modalidades de ejercitación en virtud a lo que metabólicamente puede comprometerse aplicando una u otra. Y ello porque la que está a una intensidad por debajo de la VAM involucra esfuerzos que obligadamente se encuentran dentro del territorio metabólico mitocondrial, razón por lo que dicha organela estará activamente participando en la resíntesis de ATP. Va de suyo que los tiempos prolongados de ejecución del mismo imposibilitarían entrar en territorios metabólicos extramitocondriales durante muchas repeticiones.
El HIT, contrariamente al HIIT, lo hace a intensidades en los cuales toda la energía de resíntesis de ATP compromete a la glucólisis, lo que necesariamente envuelve a reacciones donde la organela referida no tiene participación en los recursos energéticos. La sola consideración de las fibras musculares que cada modalidad mencionada compromete, coloca a cada esfuerzo en ambientes metabólicos muy diferentes de cara a las posibilidades que tienen para resintetizar ATP.
Diversos investigadores, como es el caso de Weston y su equipo, han destacado al HIIT como un método de entrenamiento eficaz para actuar sobre ciertas enfermedades, entre ellas la diabetes tipo 2 (DBT2), la hipertensión arterial (HTA), la obesidad (OB) y el sindrome metabólico (SM) (Weston K. S., et al.. High-intensity interval training in patients with lifestyle-induced cardiometabolic disease: a systematic review and meta-analysis. Br. J. Sports Med. 2014). Incluso dentro de patologías como la enfermedad coronaria (EC) y la insuficiencia cardíaca (IC), también distintos autores han avalado la conveniencia de la aplicación del HIIT sobre otros métodos de ejercitación (Ellingsen Ø., Halle M., Conraads V., Støylen A., Dalen H., Delagardelle C., et al. High-intensity interval training in patients with heart failure with reduced ejection fraction. Circulation135 2017).
Una de las características distintivas del HIIT respecto del HIT, además de la intensidad ya mencionada anteriormente, tiene que ver con los tiempos de esfuerzo y la pausa que le sucede al mismo. Y en esto, valga destacarlo, parece sí haber acuerdo, porque distintos trabajos concretados a sujetos entrenados y otros con diversas patologías, tuvieron tiempos de carga/pausa de 60 segundos y también diseños de 1 minuto de esfuerzo con 4 minutos de descanso y también 4 minutos de ejercicio por 3 minutos de recuperación, como luego veremos. Y en lo que hace a la intensidad, ellos fueron realizados a alrededor del 90% de la FCmáx, lo cual es plenamente coincidente con lo que la literatura en general muestra respecto del trabajo interválico de alta intensidad.
No pocos profesionales ponen en cuestión los HIIT para ser aplicados a poblaciones de desentrenados, y por supuesto que mucho más cuestionan su aplicabilidad a sujetos con cardiopatías y ni qué hablar si además son añosos. En verdad los que más se impactan son los que están muy comprometidos con la lectura, pero que desconocen claramente el campo de la práctica. Porque llevar a un sujeto al 90%de la FCmáx de esfuerzo es fácilmente posible de concretar haciendo caminar a una persona en una cinta deslizante (treadmill) a la que se le pueda aplicar cierta inclinación. Wisloff y su equipo emplearon este tipo de HIIT en individuos con insuficiencia cardíaca estable post-infarto (edad 75,5 ± 11,1 años; fracción de eyección del ventrículo izquierdo 29%; V̇ O 2 pico) 13 mL · kg -1 · min -1 ) en tiempos de 4 minutos de aplicación a la referida intensidad, alternados por 3 minutos de pausa activa y caminando al 50/70% de la FCmáx. Esto lo realizaron 3 veces por semana durante 12 semanas en un tiempo total de 38 minutos, y lo compararon con un entrenamiento continuo de caminata a una intensidad de entre el 70/75% de la FCmáx durante 47 minutos (Wisløff U., et al.. Superior cardiovascular effect of aerobic interval training versus moderate continuous training in heart failure patients: a randomized study. Circulation 115, 2007). Las conclusiones del trabajo de Wisløff y colaboradores son tan notables como esperanzadoras, pero las sintetizo acá en dos puntos, con traducción textual: 1) El principal hallazgo del presente estudio fue que el HIIT fue superior al entrenamiento continuo en pacientes con insuficiencia cardíaca post-infarto con respecto a la reversión de la remodelación del ventrículo izquierdo, la capacidad aeróbica, la función endotelial y la calidad de vida, y 2) el presente estudio demuestra que el entrenamiento de alta intensidad relativo a la captación máxima de oxígeno del individuo es factible incluso en pacientes de edad avanzada con insuficiencia cardíaca crónica y función cardiovascular severamente afectada. También muestra que la intensidad del ejercicio puede ser un factor importante para revertir la remodelación del VI, mejorar la capacidad aeróbica y la calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardíaca post-infarto.
Para concluir en este resumen del HIIT asociado a la salud, veo oportuno resaltar que dos moduladores del crecimiento cardíaco fisiológico, los que también actuan como protectores de la remodelación cardíaca patológica y conocidos como MicroRNA-222 (miR-222) y Micro RNA29c (miR-29c), pueden incrementar sus niveles circulantes por HIIT, algo que fue documentado en un muy reciente trabajo de Schmitz y colegas (Longer Work/Rest Intervals During High-Intensity Interval Training (HIIT) Lead to Elevated Levels of miR-222 and miR-29c, 2018). O sea que el HIIT, además de otras acciones favorables sobre el sistema cardiocirculatorio, puede brindar efectos protectores sobre la frecuente remodelación ventricular patológica post-infarto relacionada con daño de la pared del miocardio.
Mientras tanto, y “por las dudas”, mejor no entrar “en exigencias” con ejercicios tipo HIIT y seguir caminando, mostrando las zapatillas nuevas y, en no pocas ocasiones, paseando la obesidad.

Para reflexionar…